Amazonia

Conozca el Potencial de la Amazonia

La Amazonia representa alrededor del 30% de todos los bosques tropicales restantes del planeta. Comprende diversos ecosistemas distintos, divididos básicamente en áreas inundables (campos y bosques estacional o permanentemente inundados) y de tierra firme (bosques densos, claros de hierbas, bosques de baja densidad, sabanas, refugios montañosos y formaciones pioneras). El bioma Amazonia ocupa un área de 7 millones de km2, distribuidos en nueve países (Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa, Surinam y Colombia), siendo que el 60% de su área total están en territorio brasileño.

Según investigaciones científicas y organizaciones gubernamentales, se estima que, en territorio brasileño, el bioma Amazonia abrigue aproximadamente un tercio de la biodiversidad mundial entre especies de aves, peces, insectos, mamíferos, reptiles, anfibios y de flora. Por ejemplo, el número de especies de insectos puede superar los 30 millones. Posee la flora más diversa con más de 50.000 especies (alrededor del 20% del total mundial). En Brasil se encuentra la mayor diversidad de primates del mundo, por lo menos el 10% de los anfibios y mamíferos y el 17% de las aves. Además, presenta una diversidad microbiana prácticamente incalculable. La cantidad de especies forestales, frutales y de recursos pesqueros explotada por sus aproximadamente 25 millones de habitantes es muy elevada y representa buena parte de los productos exportados a otras regiones del país y del mundo.

Esta mega biodiversidad representa un inmenso potencial genético que viene despertando gran interés de países situados en otras partes del mundo, ávidos por nuevos bioproductos de valor económico. Además de los productos forestales y agronómicos conocidos, como los de especies madereras, frutales, medicinales y demás productos encontrados en los bosques y ríos, la región posee un acervo de conocimientos tradicionales sobre la convivencia milenaria con los diferentes ecosistemas. Sin embargo, gran parte de las especies existentes en el Amazonas aún no se han estudiado.

Estudios sobre el clima han demostrado que la Amazonia posee gran importancia para la estabilidad ambiental del Planeta, por los altos porcentajes de captación de carbono presentes en la atmósfera. La cantidad de carbono fijada por año por la vegetación presente en este bioma es del orden de mil millones de toneladas. Esta masa vegetal evapora alrededor de siete billones de toneladas de agua anualmente a la atmósfera, y sus ríos representan aproximadamente el 20% de toda el agua dulce del globo terrestre. Estos manantiales presentan potencial hidroeléctrico de fundamental importancia para el País, además de contener vastos recursos pesqueros que son la principal fuente de proteínas para el consumo humano regional.

La región posee sustanciales recursos minerales, como el petróleo y gas natural de la región de Urucu, en el municipio de Coari, en el estado de Amazonas, estaño y níquel, en el municipio de Presidente Figueiredo, en Amazonas, manganeso en el estado de Amapá, oro, en varias regiones, como en la Serra dos Carajás en el estado de Pará, entre otros.

En relación a la sociodiversidad, la Amazonia abriga un expresivo conjunto de pueblos indígenas y poblaciones tradicionales que incluyen quilombos, caucheros, castaños, quebraderas de coco, ribereños, entre otros, lo que le confiere destaque en términos de diversidad cultural. Este patrimonio sociocultural brasileño aún conserva sus características originales relativamente bien conservadas en el interior del bosque, pudiendo citarse, en ese caso, la existencia de grupos indígenas sin contacto con la sociedad circundante.

La Amazonia es también la región del país con mayor cantidad de áreas protegidas. Más de un tercio de su territorio se enmarca en un régimen de protección, en forma de unidades de conservación, tierras indígenas, tierras de quilombos o áreas militares. El estado de Roraima es el que presenta mayor porcentaje de áreas protegidas (más de 80%), mientras que el estado de Amazonas presenta el menor porcentaje de deforestación (menos de 5%), atribuido a su modelo de desarrollo económico pautado en el Distrito Industrial de Manaos.

El inmenso patrimonio genético y ambiental de la Amazonia es esencial para el equilibrio climático de nuestro planeta; sin embargo, viene siendo constantemente amenazado por la expansión de la ganadería extensiva, monocultivo de soya, agricultura itinerante con uso de quemadas y minería clandestinas.

En ese sentido, la presión de madereros ilegales, grilleros, ganaderos, buscadores de oro y agricultores ha resultado en amplias extensiones de tierras deforestadas, que hoy superan los 65 millones de hectáreas, la mayoría de las veces con el uso de fuego. Estas acciones tienen como consecuencias, interferencias en el clima del planeta, pérdida de especies biológicas únicas en sus miles de nichos ecológicos y un impacto negativo de repercusión mundial. Las deforestaciones destruyen miles de kilómetros cuadrados de bosque a cada año y además de la pérdida biológica, resultan en la erosión del suelo, que queda al descubierto y bajo el intenso efecto de la radiación solar y las fuertes lluvias tropicales. Con eso, grandes extensiones de tierras hoy se encuentran en diferentes niveles de degradación ambiental. Además, las actividades mineras contaminan ríos, la explotación depredadora de la pesca disminuye las poblaciones de peces y la urbanización acelerada y desordenada genera serios problemas de saneamiento, sobre todo en los sectores más pobres de las ciudades.

En todos estos procesos depredadores, predomina la falta de conocimiento de la biodiversidad amazónica. A medida que el conocimiento se acumula, se aumenta la posibilidad de conservación de las especies regionales, que pasan a ser cultivadas y enriquecen e intensifican el uso de los recursos genéticos amazónicos. El copoazú [Theobroma grandiflorum (Willd. ex Spreng.) K. Schum.], la pupuña (Bactris gasipaes Kunth), el árbol de caucho [Hevea brasiliensis (Willd. ex A. Juss.) Müll. Arg.], el azaí (Euterpe oleracea Mart.) y el guaraná (Paullinia cupana Kunth) son ejemplos típicos de especies que poseen mercado y por eso no corren peligro de extinción, siendo cultivadas en diversas partes de la Amazonia, del país y algunas veces, en otras regiones del planeta. Otras especies, como el camu-camu [Myrciaria dubia (Kunth) McVaugh], la zapota [Manilkara zapota (L.) P. Royen], el arazá (Eugenia stipitata McVaugh), la guayaba coronilla (Psidium acutangulum DC.) caen en un grupo de especies emergentes, poco conocidas, pero que despiertan el interés en la explotación comercial. Por otro lado, algunas especies madereras, como la caoba (Swietenia macrophylla King) y el manú (Minquartia guianensis Aubl.), a pesar de conocidas, corren riesgo de extinción en algunas áreas de la Amazonia, por la falta de interés en sus plantaciones debido al largo plazo del retorno financiero. Otro ejemplo típico de esta situación es la palmera de bataua (Oenocarpus bataua Mart.) que a pesar de poseer un aceite muy similar al de oliva, amplias extensiones de poblaciones naturales de esa especie son destruidas cada año por la falta de conocimiento de sus potencialidades.

Por último, las especies medicinales amazónicas, utilizadas y comercializadas tradicionalmente, merecen una atención especial, por ser, en su mayoría, oriundas del extractivismo, práctica a veces depredadora. Además, tales especies, como por ejemplo la copaiba (Copaifera spp.), andiroba (Carapa guianensis Aubl.) y uña de gato (Uncaria spp.) desempeñan un papel fundamental en la atención de salud de las poblaciones locales, además de representar un potencial económico para la región. Con la creación de la Política Nacional de Plantas medicinales y Fitoterápicos (Brasil, 2006), cuyas premisas son el respeto a los principios de seguridad y eficacia en la salud pública, la conciliación de desarrollo socioeconómico y conservación ambiental, y el respeto a las diversidades y particularidades regionales y ambientales, las investigaciones científicas - en todas las áreas del conocimiento - sobre las especies medicinales amazónicas deberían ser favorecidas, fomentadas y ampliadas en la región.

Uno de los factores que contribuye para el atraso científico y tecnológico de la Amazonía es el reducido número de doctores actuantes en dicha región, lo que motivó la creación de la Red BIONORTE, cuya misión principal es, además de actuar en la formación de doctores, integrar competencias para el desarrollo de proyectos de Investigación, Desarrollo, Innovación con foco en la Biodiversidad y Biotecnología, objetivando generar conocimientos, procesos y productos que contribuyan para el desarrollo sostenible de la Amazonia.

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